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Educar en la Era del Atajo

· 5 min read
David Puziol Prata
DevSecOps at @ dLocal

Este es un texto de opinión — sin base académica, pero lleno de observaciones del día a día. No soy del área de educación, pero como padre y profesional de tecnología, he estado pensando mucho sobre cómo estamos educando a nuestros hijos y el tipo de futuro que les espera.

La generación que nace lista — pero no entiende cómo funciona

He estado observando un fenómeno curioso: gran parte de la nueva generación usa tecnología todo el tiempo, pero sin entender lo que sucede detrás de las pantallas.

Vi un estudio que muestra que muchos jóvenes ni siquiera comprenden el concepto de carpetas y archivos — y tiene sentido.

Crecieron con el teléfono móvil, donde todo está a un toque de distancia. La practicidad borró la noción de estructura, lógica y organización digital.

Falta de curiosidad y la adicción al tutorial

Otro punto que me preocupa es la dependencia de los tutoriales. Sin una guía paso a paso, muchos simplemente se bloquean. En mi época, nos mostraban dónde estaba el código y decían "arréglate". Y nosotros íbamos detrás.

Hoy veo una enorme pereza en estudiar algo de verdad, sumergirse en las entrañas de las cosas y entender el porqué. Basta con entender lo básico y ya se sienten expertos — listos para debatir con confianza, pero sin profundidad.

Esta mentalidad genera otro problema: el inmediatismo. Si no es fácil, se rinden. Pero lo "fácil" es fácil para todos — y cuando algo es demasiado fácil, pierde valor.

El mercado, la tecnología y la vida real no funcionan así. Quien trabaja en TI lo sabe: todos los días aparece un problema sin un tutorial perfecto para seguir. Y cuando existe, la mayoría copia. Pocos piensan en mejorar, adaptar o ir más allá de lo que se mostró.

Seguir un tutorial es el punto de partida — no el resultado final. El verdadero diferencial está en entender el porqué de cada paso y hacer algo mejor que el original.

Entonces... ¿dónde está el deseo de resolver y mejorar el problema?

La escasez de quienes realmente hacen

Mira alrededor: es cada vez más difícil encontrar jóvenes que se arremanguen. ¿Dónde están los nuevos electricistas, fontaneros, carpinteros, albañiles, mecánicos, técnicos en electrónica, soldadores o pintores que realmente dominan lo que hacen?

Hoy, cuando algo se rompe, la mayoría prefiere comprar otro — no por comodidad, sino por falta de quien lo arregle.

Y cuando encontramos a alguien, casi siempre es un profesional mayor. Esta escasez no me parece solo técnica — es cultural. Las personas están desaprendiendo el valor de resolver, experimentar, intentar.

Falta curiosidad, falta determinación, falta compromiso.

El inmediatismo y la superficialidad

¿Recuerdas aquella época en que las personas leían el periódico en cinco minutos y pensaban que lo sabían todo solo por los titulares? Esa mentalidad no terminó — solo cambió de formato.

Hoy vive en las redes sociales, en los videos cortos y en los textos superficiales que prometen enseñar todo en 30 segundos. Vivimos en la era del "resumen del resumen", donde cualquiera opina sobre todo, sin base, sin contexto y sin tiempo para reflexionar.

La prisa se convirtió en virtud — y el resultado es un torrente de información superficial y desechable.

Lo que más veo por ahí es contenido basura siendo empujado a los jóvenes. No importa si enseña algo útil — lo que importa es generar clics, likes y vistas. Consecuencia: mucha información, poco conocimiento.

Sabe todo, pero no sabe nada.

Y este inmediatismo está moldeando la forma en que aprendemos. Las personas quieren resultados sin esfuerzo, respuestas sin estudio y atajos para todo.

Pero el aprendizaje real requiere tiempo, repetición y paciencia — exactamente lo que la nueva generación está desaprendiendo a tener.

¿Qué estoy intentando hacer?

Mi hija mayor está en la fase de alfabetización. Siempre hago la tarea con ella, pero he adoptado una postura clara: primero, ella necesita intentarlo sola — aunque se equivoque.

Quiero que tenga confianza en intentar, sin depender de mi presencia todo el tiempo. Después, revisamos juntos, y yo le explico dónde se equivocó y por qué.

Es una lucha diaria — ella quiere que me quede a su lado, observando. Pero sé que, si hago eso, voy a crear una persona dependiente, incapaz de moverse sin apoyo.

A veces me sorprendo pensando si estoy siendo demasiado duro, después de todo es una niña. Pero, por mi experiencia, si no enseño desde temprano el hazlo tú mismo, la dependencia viene fácilmente.

Creo que la escuela también podría ser más desafiante un poco más adelante. Por ejemplo: las tareas podrían ser todas en inglés. Aprende la teoría en un idioma, pero la aplica en otro — a la fuerza. Es difícil, sí, pero la vida es así.

En la universidad, el profesor podría enseñar un lenguaje de programación en clase, pero exigir que los trabajos se hagan en otro. Y si el alumno se quejara — "¡pero usted no lo enseñó!" — la respuesta sería simple: arréglate.

Necesitamos endurecer un poco con la generación que está llegando. De lo contrario, corremos el riesgo de crear una sociedad frágil — y con la inteligencia artificial facilitando todo, este riesgo es aún mayor.

Conclusión: el riesgo de no tener reemplazos

Sí, estoy preocupado. Porque, si continúa así, esta nueva generación no va a reemplazar a la actual — ni en calidad técnica ni en mentalidad.

Educar para el futuro no es dar tablets, es enseñar actitud.

Es formar personas que saben pensar, resolver y aprender solas — incluso cuando no hay tutorial, incluso cuando la respuesta no está en Google.

La tecnología va a evolucionar, pero sin gente capaz de hacer, no sirve para nada.